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LA “CIVILIZACIÓN DEL AMOR” PARA LA HUMANIDAD ENTERA

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MTRA. ALEJANDRA VIANEY ARREDONDO VÁZQUEZ

ABRIL, 2021

En la homilía de Navidad de 1975, en plena Guerra Fría, con el bloque socialista luchando una batalla ideológica contra el bloque capitalista, el Papa Pablo VI hizo un llamado a construir una “civilización del amor” movida por “el amor generador de amor, el amor del hombre por el hombre”, amor que se dirige a Jesucristo, donde la fraternidad, y no el odio ni la violencia, diese lugar a una vida en sociedad, llena de esperanza salvífica: “La civilización del amor —reiteró el Papa Pablo VI— prevalecerá en los afanes frente a las implacables luchas sociales, y dará al mundo la soñada transfiguración de la humanidad finalmente cristiana.”[1]

Con la caída del muro de Berlín en 1989 y el fin de la Unión Soviética tras su disolución en 1991, la civilización del amor parecía más cercana. Una de las principales causas que condujeron al fin del socialismo como régimen de gobierno fue “la violación de los derechos humanos a la iniciativa, a la propiedad y a la libertad en el sector de la economía” (Centesimus Annus 24). Por eso, en muchas naciones se instauraron gobiernos democráticos, buscando conceder mayores libertades individuales y una mayor participación a los ciudadanos. Sin embargo, un nuevo modelo económico se impuso, el neoliberalismo, bajo la premisa de que sin un Estado interventor la eficiencia del libre mercado permitiría alcanzar niveles de crecimiento económico sin precedentes.

Fue así como muchas naciones adoptaron un modelo económico neoliberal que imponía algunas políticas que, si bien intentaron alcanzar el bien de la sociedad, lo hicieron desde una lógica individualista, egoísta, de maximizar ganancias y minimizar costes, de liberalización, privatización y reducción de programas sociales, entre otros puntos que muchas veces se alejaron de un “proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común” (Fratelli tutti 179).

De la doctrina neoliberal se desprende que todo puede quedar sintetizado en un esquema de mercado al que debe dejarse actuar por sus libres fuerzas, porque de otro modo la eficacia se ve mermada. Pero esta visión es errónea, porque tal como sostiene el sociólogo F. Escalante: “Esa autonomía de lo económico es en estricto sentido un proyecto utópico, porque es imposible de realizar. Ninguna sociedad puede renunciar enteramente a que haya alguna clase de restricción moral o política para la operación del mercado”.[2] Es por esto que, desde su aplicación, el modelo neoliberal ha producido efectos contrarios a los que se propuso: “El resultado está a la vista: un aumento vertiginoso de la desigualdad, desequilibrios regionales en todo el planeta, inseguridad laboral, destrucción del ambiente, deterioro de todos los servicios públicos, repetidas crisis financieras, caída del poder adquisitivo de los salarios, aumento del desempleo de larga duración, y un crecimiento de la economía muy inferior al de las décadas anteriores.”[3]

De ahí que el Papa Francisco afirme en la encíclica Fratelli tutti que: “el mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal […] La fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, ‘tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos” (FT 168).[4]

En dicha encíclica el Papa insiste en que “una sociedad humana y fraterna es capaz de preocuparse para garantizar de modo eficiente y estable que todos sean acompañados en el recorrido de sus vidas, no solo para asegurar sus necesidades básicas, sino para que puedan dar lo mejor de sí, aunque su rendimiento no sea el mejor, aunque vayan lento, aunque su eficiencia sea poco destacada” (FT 110). Este compromiso de crear instituciones sociales que coadyuven al bienestar de toda la humanidad no es tarea de solo unos pocos, por eso el Papa Francisco vuelve a hacer un llamado al amor trascendente, a la amistad social, a la fraternidad universal y a la caridad política, dirigido no solo a los cristianos, sino a toda la familia humana, para actuar como el buen samaritano, pues “a partir del ‘amor social’ es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados” (FT 183).

Como señala el Card. Odilo P. Scherer, la propuesta del Santo Padre de colocar a la fraternidad como el fundamento ético, social y económico permitirá erradicar las desigualdades, la pobreza, la violencia, el racismo, la guerra y toda forma de descarte social para dar lugar al desarrollo humano integral. Así la cultura del individualismo se verá “superada por una cultura basada en la solidaridad, en la que siempre hay preocupación por los demás, especialmente por los últimos y los más vulnerables de la sociedad”.[5]

En lo concerniente a nuestra patria cabe recordar que los constantes conflictos sociales, políticos, económicos y, actualmente, de emergencia sanitaria, requieren de una “sana política” encaminada al bien común desde la amistad social y la fraternidad (FT, 179) más que de un simple programa asistencialista propuesto por un “populismo irresponsable”, o de un esquema individualista que desoye las voces de los más desprotegidos (Evangelii gaudium 204). Hace falta hacer consciencia de las necesidades que tiene México para consolidarse como un país universalmente fraterno, tanto desde la “arquitectura de la paz” promovida desde las instituciones como desde la “artesanía de la paz” labrada cuidadosamente por cada miembro de la sociedad (FT 231).

Así lo refirieron los obispos mexicanos: “Todos tenemos el reto de hacer de México un mejor país, una gran comunidad de hermanas y hermanos, una ‘casita sagrada’ como lo ha pedido la Virgen de Guadalupe donde sea posible la fraternidad y la amistad social a través del encuentro y el diálogo porque creemos que es posible comenzar de abajo y de a uno.”[6]


[1] Mensaje citado en Angelo Maffeis. Pablo VI y la civilización del amor. Consultado el 30 de marzo de 2021 de: https://www.fpablovi.org/index.php/miradas-sobre-pablo-vi/889-pablo-vi-y-la-civilizacion-del-amor

[2] Fernando Escalante, Historia mínima del Neoliberalismo, México, El Colegio de México, 2019, pp. 311-312. Consultado el 30 de marzo de 2021 de: https://libros.colmex.mx/wp-content/plugins/documentos/descargas/HM_Neoliberalismo.pdf

[3] Ibid, p. 314.

[4] Mayores recursos para comprender la enciclica Fratelli tutti en: https://www.humandevelopment.va/es/fratelli-tutti.html (Fecha de consulta: 30 de marzo de 2021)

[5] Card. Odilo P. Scherer, “Pensar y crear un mundo abierto”, en: Consejo Episcopal Latinoamericano, Fratelli tutti: meditaciones desde América Latina y el Caribe, Bogotá, D. C., Editorial CELAM, 2020, p. 25. Consultado el 4 de abril de 2021 de: https://prensacelam.org/wp-content/uploads/2020/12/Fratelli-tutti-Meditaciones-desde-AL-y-El-Caribe_-ESPAN%CC%83OL-1.pdf

[6] Conferencia del Episcopado Mexicano. “Fratelli Tuttti; caminemos siempre juntos. 2020/10/15. Mensaje consultado el 31 de marzo de 2021 de: https://cem.org.mx/prensa/3282-Fratelli-Tuttti;-caminemos-siempre-juntos.html


FOTOGRAFÍA

1. Caída del Muro de Berlín en 1989
(Fotografía recuperada de: https://cnnespanol.cnn.com/gallery/fotos-imagenes-historicas-del-levantamiento-y-la-caida-del-muro-de-berlin/)

2. Firma de la encíclica Fratelli tutti por el Papa Francisco
(Fotografía recuperada de: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-10/francisco-firma-enciclica-fratelli-tutti.html)

3. Papa Francisco contempla a la Virgen de Guadalupe
(Fotografía recuperada de: https://es.zenit.org/2019/12/12/el-papa-en-la-fiesta-de-la-virgen-guadalupe-maria-mujer-madre-y-mestiza/)