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LA PANDEMIA COVID-19 Y LA VACUNACIÓN CONTRA ELLA

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DRA. IVONNE MEJÍA RODRÍGUEZ Y DR. JUAN CARLOS MARTÍNEZ VIVAR

AGOSTO, 2021

EL INICIO

El reconocimiento de un brote de enfermedad respiratoria grave, de comportamiento poco habitual, que realizó el gobierno de la República Popular China en Wuhan, capital Hubei, ubicada al centro de aquel país y posterior alerta sanitaria a la Organización Mundial de la Salud el 31 de diciembre de 2019, derivó en una de las pandemias [epidemia que afecta a varios países o territorios] de más rápida dispersión en la historia de la humanidad.

Pocas semanas más adelante, se nombró a la enfermedad COVID-19. Una vez que se descartó como agente causal a la influenza estacional, influenza aviar,  y otros microorganismos, se identificó a un nuevo tipo de coronavirus que posteriormente se denominó SARS-CoV-2.

Esta caracterización primaria hizo posible que meses después se reconociera una partícula idónea para el desarrollo de un grupo de vacunas.

LA IMPORTANCIA DE LA VACUNACIÓN

Una de las intervenciones en salud pública más valiosas y con mayor relación costo-benéficas es la vacunación. Tanto los métodos de desarrollo de vacunas como la operación logística para su aplicación fueron mejorados en la segunda mitad del siglo XX, siendo un factor determinante para el mejoramiento de la calidad de vida, reducción del número de casos y muertes en la infancia por enfermedades infecciosas prevenibles por vacunación, incremento de la esperanza de vida, así como de la prevención de discapacidades permanentes, como en el caso de la parálisis producida por la poliomielitis.

Los sistemas de salud de todo el mundo han adoptado a la vacunación como una medida preventiva específica para un grupo de enfermedades de alto riesgo epidémico. Realizan esfuerzos importantes para disponer de vacunas suficientes y de calidad para otorgarlas a sus habitantes. Diversas organizaciones y fundaciones no dudan en invertir en este tipo de actividad ya que representa una adecuada inversión en salud.

NO PARTIMOS DE CERO

La pandemia por la COVID-19 no tomó al mundo por sorpresa en materia de desarrollo de métodos y técnicas en la producción de nuevas vacunas. Las vacunas de material genético o que utilizan otros virus conocidos para propiciar la respuesta del sistema de defensa y producción de anticuerpos  ya se encontraban en fases avanzadas de investigación. Estos desarrollos se utilizaron por situación de emergencias, por ejemplo, contra el Ébola, enfermedad altamente contagiosa y letal, y cuya intervención permitió con éxito mitigar y llegar al control epidemiológico de la enfermedad en África occidental entre los años 2018 y 2019.

Estas vacunas antecesoras permitieron el rápido desarrollo de unas altamente eficaces y seguras contra el virus SARS-CoV-2. En nuestro país, actualmente se dispone de seis vacunas diferentes que combaten contra la COVID-19

Cada uno de los países y organizaciones internacionales promotoras de la vacunación han coordinado esfuerzos para hacer llegar este beneficio tanto a países desarrollados como aquellos en vías o de bajo desarrollo, enfocándose en la población más vulnerable. No obstante a estos esfuerzos, existen países que concentran una gran cantidad de vacunas.

LA OPORTUNIDAD DE IR A VACUNARSE

Para hacer posible y retribuir los esfuerzos que miles de personas han realizado, así como obtener esta protección específica, resulta importante acudir oportunamente a vacunarse, de manera ordenada y protegida, cuando las autoridades locales lo convoquen.

La vacuna contra la COVID-19 otorga una ventaja valiosa contra la enfermedad, previniendo de manera muy  efectiva sus complicaciones graves o muerte. Asimismo, aunque de forma variable entre ellas, previenen el desarrollo o atenúan la magnitud de los síntomas.

NO ES SUFICIENTE CON VACUNARSE, HAY QUE CONTINUAR CON MEDIDAS PREVENTIVAS

Es importante hacer notar que la vacunación es un elemento más de protección. Aunque es altamente eficaz y segura, no sustituye ni justifica dejar de lado otras medidas para reducir el riesgo de infección y desarrollo de complicaciones, como son: el uso de cubreboca, lavado de manos o uso de alcohol gel cuando no es posible hacerlo, ventilación de espacios, usar el pliegue del codo cuando estornudamos o tosemos, entre otras.

Todas estas acciones, utilizadas de manera correcta contribuyen a preservar la salud individual, de la familia y con los que convivimos cotidianamente.  Continuar protegiéndonos es un acto de responsabilidad con los semejantes y de seguridad con los más cercanos. Vacunarse es un acto de bondad.