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SAN AGUSTÍN Y SAN BUENAVENTURA, DOCTORES DE LA IGLESIA

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REST. ARACELI ASCENCIO LUCANO Y LIC. MONSERRAT LANUZA ABOYTES

AGOSTO, 2021

“Doctor(a) de la Iglesia” es un título que, el Papa o un Concilio Ecuménico, otorga oficialmente a ciertos santos para reconocerlos como ilustres maestros de la fe. Para la obtención de este nombramiento, se requieren de tres condiciones, las cuales son tener un conocimiento eminente, un alto grado de santidad y la proclamación por la Iglesia.  Los escritos o doctrinas que han escrito, destacan por presentar nuevos caminos a la filosofía y teología, y por ser de los principales pensadores del cristianismo.

De los ocho Doctores originales, cuatro eran “Padres del Occidente” (san Agustín, san Ambrosio, san Gregorio Magno y san Jerónimo), proclamados Doctores en 1298, y cuatro eran del Oriente (san Atanasio, san Juan Crisóstomo, san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno), proclamados Doctores en 1568. En 1588, el franciscano Sixto V hace lo propio con san Buenaventura y fue, hasta 1970, que se nombraron a las primeras mujeres, santa Teresa de Jesús y santa Catalina de Siena.

El Museo de la Basílica de Guadalupe, cuenta con dos esculturas policromadas, del siglo XVIII, que representan a san Agustín y san Buenaventura, las cuales tuvieron que trasladarse al área de restauración, para su intervención. A continuación, conoceremos sobre la vida y obra de estos dos Doctores, y sobre los procesos de restauración realizados a las esculturas.

SAN AGUSTÍN

Nació en Tagaste en el año 354, cerca de Hipona. Durante su juventud vivió desordenadamente, estudió la filosofía y formo parte del maniqueísmo[1], hasta que las plegarias de su madre santa Mónica y los consejos de san Ambrosio propiciaron su conversión en Milán. Regresó a África, donde vendió todas sus riquezas, se ordenó sacerdote y formó una pequeña comunidad, regida por lo que se conocerá como Regla de San Agustín.

Fue consagrado obispo de Hipona en el año 395. Murió en el año 430 dejando importantes documentos escritos de carácter teológico. Es usualmente representado como obispo, con la mitra y el báculo, aunque algunas veces también lo podemos ver con el hábito de agustino. Sus atributos más conocidos son el corazón inflamado atravesado por varias flechas, con un libro o mostrando la maqueta de una iglesia.

SAN BUENAVENTURA

Nació en Bañorea (Bagnoreggio), pequeña ciudad italiana en las cercanías de Viterbo. Después de tomar el hábito en la orden seráfica, estudió en la Universidad de París. De 1248 a 1257 enseñó, en esta universidad, teología y Sagrada Escritura. El santo se distinguió en filosofía y teología escolásticas, gobernó la Orden de San Francisco durante 17 años, por lo que se le llama el segundo fundador.

San Buenaventura se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad. Mereció el título de “Doctor Seráfico” por las virtudes angélicas que realzaban su saber. Fue canonizado en 1482. Representado generalmente con el hábito franciscano, compuesto por el sayal y el cordón, los atributos que identifican a este santo son el libro, símbolo de sus escritos teológicos y filosóficos; la pluma, emblema de su labor de escritor y un bonete. Otro atributo que lo representa es la Iglesia edificada.

RESTAURACIÓN

Las dos esculturas se exhibieron durante muchos años en la sala de retablos, y debido al paso del tiempo y el envejecimiento natural de sus materiales,  presentaban varios deterioros que necesitaban ser atendidos profesionalmente; por ejemplo, pérdida puntual de sus materiales constitutivos y policromía, ataque xilófago en la madera, además de una capa considerable de suciedad superficial, por lo que, tal y como se mencionaba en un principio, se tomó la decisión de trasladarlas hacia el taller de restauración para su intervención, dentro del mismo Museo de la Basílica de Guadalupe. Siempre optando por procesos respetuosos y compatibles hacia la obra, las restauradoras optaron por una limpieza físico-química, una reintegración volumétrica con materiales acordes y reversibles, y finalmente una reintegración cromática discernible de la policromía original. Después de meses de minucioso trabajo, finalmente san Agustín y san Buenaventura recuperaron su esplendor, y están listos para ser apreciados por el público de nuevo al ser nombradas “piezas del mes” de agosto. Invitamos a nuestros lectores a visitar y apreciar en vivo a estas dos piezas ricas en técnica, ornamento y significación.


[1] Nombre que recibe la religión universalista, fundada por el sabio persa Mani, quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad.